Haití intenta recuperar una institución que lleva una década ausente: el voto popular.
Después de años de crisis política, violencia y expansión de los grupos armados, el país tiene ahora una fecha oficial para regresar a las urnas. El 13 de diciembre de 2026 se celebrará la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, junto con un referendo sobre las modificaciones propuestas a la Constitución.
La fecha representa una oportunidad histórica, pero también una enorme incógnita.
Haití no celebra elecciones nacionales desde 2016. Y desde entonces atravesó una sucesión de crisis que incluyó el asesinato del presidente Jovenel Moïse, ocurrido en julio de 2021, el debilitamiento de las instituciones y una expansión sin precedentes de las organizaciones criminales.
El desafío ahora es conseguir que los haitianos puedan votar en un país donde millones de personas fueron desplazadas por la violencia.
El proceso electoral ya comenzó
El calendario electoral sufrió un cambio importante.
La primera vuelta había sido prevista inicialmente para el 30 de agosto, pero las autoridades terminaron postergándola debido, entre otros factores, a las condiciones de seguridad. El nuevo calendario fijó el primer turno para diciembre y la segunda vuelta presidencial y legislativa para el 21 de febrero de 2027.
La inscripción de candidatos comenzó el 20 de agosto y continuará hasta el 2 de octubre.
Mientras tanto, el Consejo Electoral Provisional intenta ampliar la infraestructura necesaria para que el proceso pueda llegar a zonas que durante años estuvieron prácticamente fuera del alcance de las instituciones.
El organismo informó recientemente la apertura de 32 nuevos centros de inscripción y votación: siete en el área de Puerto Príncipe y 25 en Léogâne. También publicó una lista de 105 estructuras políticas habilitadas para participar del proceso.
Es un avance administrativo importante, pero todavía no garantiza que esas instalaciones puedan funcionar con normalidad el día de la elección.
La gran pregunta: ¿se podrá votar con seguridad?
Ese es el principal interrogante.
El Consejo Electoral Provisional dejó expresamente establecido que el cumplimiento del calendario depende de la existencia de un clima de seguridad aceptable y de los recursos financieros necesarios para llevar adelante las operaciones.
La advertencia no es menor.
Las organizaciones criminales controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y de las principales rutas que conectan la capital con otras regiones. La Organización de Estados Americanos advirtió recientemente que la seguridad de los accesos al aeropuerto y al puerto, así como la recuperación de rutas hacia el sur del país, son prioridades para que las elecciones puedan desarrollarse.
Según estimaciones citadas por organismos internacionales, alrededor de 1,5 millones de haitianos fueron desplazados por la violencia.
Muchos perdieron sus viviendas y también documentos de identidad, algo que puede convertirse en un obstáculo adicional para ejercer el derecho al voto.
La seguridad electoral ya es una prioridad
El Gobierno comenzó a preparar un dispositivo específico.
En los últimos días, el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública impartió nuevas instrucciones a la Policía Nacional de Haití para proteger los centros de votación, los candidatos, los materiales electorales y al personal encargado de organizar los comicios.
Al mismo tiempo, la comunidad internacional intenta reforzar el proceso.
Japón y la OEA anunciaron recientemente una contribución de 3 millones de dólares destinada, entre otras cosas, a actualizar los registros electorales, producir 350.000 documentos de identidad y ampliar los servicios de identificación en zonas rurales.
El problema es que la logística electoral depende directamente de la situación de seguridad.
Y en Haití, seguridad y política están hoy estrechamente relacionadas.
¿Elecciones primero o seguridad primero?
El debate divide a los especialistas.
Para Jean Eddy Saint Paul, profesor de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, las elecciones pueden ser precisamente una herramienta para comenzar a reconstruir las instituciones.
Su argumento es que un Gobierno elegido democráticamente tendría mayor legitimidad para recuperar la capacidad del Estado y comenzar a enfrentar el poder de las organizaciones armadas.
Pero el dilema permanece.
¿Cómo organizar elecciones libres en territorios donde el Estado todavía no puede garantizar plenamente la seguridad de sus ciudadanos?
La OEA considera que todavía se necesita un esfuerzo internacional mucho mayor. Su secretario general, Albert Ramdin, reclamó más personal, equipamiento y financiación para la fuerza internacional destinada a combatir a las bandas.
Una elección que podría cambiar el rumbo del país
Haití no solamente debe organizar una votación.
Debe reconstruir la confianza en el sistema político.
Debe recuperar documentos de identidad para ciudadanos desplazados, garantizar que puedan acceder a los centros de votación, proteger candidatos y electores y asegurar que los resultados sean reconocidos.
Y todo eso debe hacerse mientras las organizaciones criminales continúan ejerciendo una enorme influencia territorial.
El calendario, por ahora, sigue en pie.
13 de diciembre de 2026: primera vuelta presidencial y legislativa y referendo constitucional.
21 de febrero de 2027: segunda vuelta presidencial y legislativa, junto con las elecciones territoriales.
Después de diez años sin elecciones nacionales, Haití vuelve a mirar hacia las urnas.
Pero esta vez el desafío no será solamente elegir un presidente.
Será conseguir que el Estado pueda garantizar que los ciudadanos tengan un lugar seguro desde el cual ejercer su derecho a elegirlo.
Fuente: Marianela Mayer