La nueva presidenta prometió endurecer la lucha contra el crimen organizado y devolver el control de las zonas más afectadas por la violencia. Especialistas advierten que recuperar la confianza en las instituciones será clave para enfrentar la inseguridad.
La nueva presidenta prometió endurecer la lucha contra el crimen organizado y devolver el control de las zonas más afectadas por la violencia. Especialistas advierten que recuperar la confianza en las instituciones será clave para enfrentar la inseguridad.
La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, inició este martes su mandato con un mensaje centrado en uno de los principales reclamos de la sociedad: la seguridad. Durante su discurso de asunción, prometió una política de "mano dura" contra el crimen organizado y anunció que las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el control del orden interno en las zonas más afectadas por la delincuencia, el narcotráfico y la minería ilegal.
La decisión llega en un contexto marcado por un fuerte crecimiento de la violencia. Según datos oficiales, los homicidios pasaron de unos 1.000 casos en 2018 a más de 2.600 en 2025, mientras que las denuncias por extorsión aumentaron de 3.200 a 26.500 durante el mismo período.
La especialista en seguridad ciudadana Cecilia Caparachin señaló que la extorsión, el sicariato y los homicidios se convirtieron en parte de la vida cotidiana de miles de peruanos y vinculó ese crecimiento con la inestabilidad política que atraviesa el país desde 2021.
En su primer mensaje como jefa de Estado, Fujimori aseguró que el objetivo será recuperar los territorios dominados por organizaciones criminales y devolver la tranquilidad a la población. Para ello, adelantó que durante los estados de emergencia las Fuerzas Armadas liderarán las operaciones de seguridad hasta restablecer el control.
Sin embargo, los desafíos van más allá del combate contra el delito. Caparachin sostuvo que la lucha contra la corrupción será determinante para que las instituciones recuperen credibilidad. A su entender, el Estado debe volver a generar confianza si pretende exigir el cumplimiento de la ley y enfrentar con éxito a las organizaciones criminales.
La nueva mandataria se convierte en la novena presidenta que tiene Perú en apenas una década, un período atravesado por una profunda crisis política, con sucesivos cambios de gobierno y una creciente desconfianza ciudadana hacia las instituciones.
Con la llegada de Fujimori al poder, Perú también se suma al grupo de gobiernos de centroderecha y derecha que hoy predominan en parte de América Latina, en un escenario regional marcado por nuevos desafíos en materia de seguridad, economía y gobernabilidad.