La calidad del agua potable en Santo Tomé volvió a quedar bajo la lupa tras conocerse informes oficiales del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (ENRESS) que detectaron incumplimientos en los parámetros de control durante los primeros meses de funcionamiento de la Cisterna Luján Oeste.
La documentación, a la que tuvo acceso este medio, muestra que el organismo provincial realizó observaciones al sistema y requirió formalmente al Municipio la adopción de medidas correctivas, además de solicitar nuevos análisis para verificar el cumplimiento de las normas vigentes.
La obra había sido presentada por la gestión municipal como una solución estructural para mejorar el abastecimiento en un amplio sector del oeste de la ciudad, comprendido entre Ruta Nacional 19, Avenida Luján, Avenida Richieri y la Autopista. Su puesta en marcha permitió mejorar la presión del servicio en varios barrios, aunque poco tiempo después comenzaron a surgir reclamos por la calidad del agua.
Según los informes del ENRESS, entre enero y febrero se detectaron valores de hierro y manganeso superiores a los máximos permitidos por la normativa sanitaria. Además, en una muestra bacteriológica tomada a fines de febrero se constató la presencia de Pseudomonas aeruginosa, una bacteria cuya detección motivó observaciones y requerimientos específicos por parte del organismo regulador.
Frente a estos resultados, el ENRESS notificó al Municipio sobre la existencia de incumplimientos en los parámetros de calidad exigidos y exigió la implementación de acciones correctivas para garantizar la seguridad del suministro.
La documentación también incorpora la respuesta de la Municipalidad, que informó la realización de ajustes en el sistema de cloración, tareas adicionales de desinfección y nuevos controles. Según los reportes oficiales, los análisis posteriores ya no registraron la presencia de la bacteria detectada inicialmente.
En paralelo, durante el mes de mayo se decidió suspender temporalmente el abastecimiento mediante las perforaciones de la cisterna y volver a utilizar el suministro proveniente del Acueducto Desvío Arijón, mientras continúan las obras previstas en la segunda etapa del proyecto.
La difusión de estos informes reavivó los cuestionamientos de vecinos y vecinales que desde marzo venían denunciando problemas de coloración, sabor y exceso de cloro en el agua distribuida. Las entidades barriales habían solicitado información técnica y resultados de los análisis, mientras que el Concejo Municipal aprobó por unanimidad una resolución para requerir explicaciones al ENRESS ante la falta de respuestas consideradas suficientes por parte del Ejecutivo local.
A más de cuatro meses de la puesta en funcionamiento de la Cisterna Luján Oeste, la obra continúa generando debate entre los vecinos de los barrios beneficiados por la mejora en la presión del servicio. Mientras el Municipio sostiene que se realizaron las correcciones necesarias y que los controles posteriores arrojaron resultados favorables, persisten las dudas sobre el funcionamiento integral del sistema y los plazos para la puesta en marcha definitiva de la planta potabilizadora proyectada para completar la obra.
La aparición de los informes oficiales vuelve a instalar el tema en la agenda pública y abre nuevos interrogantes sobre el estado actual del servicio y la necesidad de brindar información transparente a la comunidad.
Fuente: Santotomealdía – Redacción: Radio Libertador