Publicado en 04 septiembre 2024 Por Yago Martín
En medio de un
contexto de más de 250 % de inflación anual en Argentina, el
presidente, Javier Milei, vetó un aumento del 8,1% a las
jubilaciones y pensiones aprobado por amplia mayoría en el
Legislativo. La reforma buscaba paliar los efectos del ajuste fiscal
impuesto por el Gobierno, que recayó en un 33 % sobre el sistema de
jubilaciones y pensiones que beneficia a unos siete millones de
personas.
"¡Paso a paso
se viene el jubilazo!", gritaban en algunas de las protestas de
los últimos días, a pesar de las cuales los jubilados no han
impedido que el presidente de Argentina, Javier Milei, vetara la ley
del Congreso para aumentar las jubilaciones. Milei se justificó
argumentando que ponía en riesgo el equilibrio fiscal.
Eugenio Semino,
Defensor del Pueblo de la Tercera Edad de Buenos Aires, asegura que
supone abandonar a este sector de la sociedad: "La persona mayor
en Argentina tiene que optar todos los días entre comer o comprar un
medicamento. En este universo de las personas mayores, desde hace
muchos meses que se está viviendo una crisis humanitaria. Es decir,
la situación en términos de lo económico y en cuanto a lo
sanitario han generado no solo la pérdida de calidad de vida del
sector, sino la pérdida de vidas en sí mismas".
La nueva ley
establecía un aumento del 8,1%, que las actualizaciones tuvieran en
cuenta tanto la inflación como la evolución de los salarios y que
la jubilación mínima no fuera inferior al 1,09% del valor de la
canasta básica.
Esto dejaba la
jubilación mínima en tan solo 320 dólares, una cifra que no llega
ni a la mitad del valor de la canasta básica, según la Defensoría
de la Tercera Edad: "La pequeña reforma que plantea la ley
sancionada se debatió durante siete meses y en estos siete meses se
siguió licuando el haber del jubilado. Siguió perdiendo poder
adquisitivo, por lo cual la pequeña recomposición de la cual habla
la sanción es insignificante en términos de lo que representa el
haber para los 5 millones de quienes perciben la mínima".
Para Eugenio Semino,
sin un cambio estructural es imposible ayudar al millón de jubilados
que depende únicamente de esta prestación: "Lo que estamos
requiriendo para ese sector es una inmediata ayuda en términos de
emergencia con recursos de fuera de la Seguridad Social y, en
paralelo, debatir entre todos los actores políticos sindicales de la
sociedad, una reforma estructural del sistema de Seguridad Social".
El Congreso puede
revertir el veto presidencial, siempre y cuando la ley consiga el
apoyo de dos tercios de ambas cámaras.
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Fuente: Radio Francia Internacional