Una iniciativa presentada en el Congreso chileno propone que las mujeres escuchen los latidos del feto antes de acceder a una interrupción del embarazo. El proyecto reabrió la discusión sobre la legislación vigente y los derechos de las mujeres.
Una iniciativa presentada en el Congreso chileno propone que las mujeres escuchen los latidos del feto antes de acceder a una interrupción del embarazo. El proyecto reabrió la discusión sobre la legislación vigente y los derechos de las mujeres.
El debate sobre el aborto volvió a ocupar un lugar central en la política chilena luego de la presentación de una nueva propuesta legislativa que busca que las mujeres escuchen el latido fetal antes de acceder a una interrupción del embarazo.
El proyecto, denominado “Escucha su corazón”, fue presentado en el Congreso por seis diputados, cinco de ellos pertenecientes a sectores de extrema derecha y uno a la derecha tradicional. La iniciativa establece que la mujer debería escuchar los latidos del feto antes de realizarse el procedimiento y que, si decide no hacerlo, el aborto no podría llevarse adelante.
La propuesta, inspirada en una legislación vigente en Hungría, generó un amplio debate dentro y fuera de Chile y volvió a poner bajo discusión los límites de la normativa actual.
Una legislación limitada a tres causales
Desde 2017, Chile permite la interrupción del embarazo únicamente en tres situaciones: cuando existe riesgo para la vida de la mujer, cuando se determina la inviabilidad fetal o cuando el embarazo es consecuencia de una violación.
Para especialistas y organizaciones que cuestionan las restricciones actuales, el sistema ya establece un proceso complejo y con una fuerte intervención médica en la toma de decisiones.
El ginecólogo chileno Gonzalo Rubio consideró que la nueva iniciativa podría sumar nuevas presiones sobre las mujeres que atraviesan situaciones especialmente delicadas.
“En general es un grupo político extremadamente misógino. Creo que tienen un desprecio enorme por las mujeres y además trabajan mucho desde la crueldad”, sostuvo.
El especialista también cuestionó el funcionamiento de la legislación vigente y señaló que, en la práctica, los médicos tienen un papel decisivo en el proceso.
“La ley también es bastante restringida: es una ley en donde los médicos siempre tienen la última palabra”, explicó.
Rubio remarcó que muchas de las situaciones contempladas por la normativa involucran casos de extrema vulnerabilidad. Según señaló, los embarazos producto de una violación se concentran especialmente en niñas menores de 14 años, mientras que otras situaciones incluyen malformaciones incompatibles con la vida o riesgos graves para la salud de la madre.
En ese contexto, el especialista sostuvo que la nueva propuesta podría convertirse en una herramienta destinada a generar obstáculos adicionales y sentimientos de culpa.
“Lo que están tratando de hacer es bloquear, obstaculizar o ponerle problemas e incluso generar culpa”, afirmó.
La discusión sobre la clandestinidad
Rubio, quien fue el primer ginecólogo en realizar un aborto en Chile, también cuestionó la idea de que las restricciones legales puedan evitar que las interrupciones del embarazo ocurran.
Según su análisis, la criminalización puede empujar a las mujeres hacia circuitos clandestinos, donde el acceso es más inseguro.
“Como existe un mercado negro, el acceso no es el mejor. Además, uno no sabe lo que le están vendiendo”, explicó.
Y concluyó: “La criminalización del aborto no previene los abortos, sino que los hace más inseguros”.
Mientras el Congreso chileno vuelve a debatir los alcances de la legislación, la propuesta “Escucha su corazón” reabrió una discusión que atraviesa dimensiones políticas, éticas y médicas.
El debate vuelve a poner en el centro una cuestión especialmente sensible: cómo equilibrar las decisiones legislativas, la intervención del Estado y los derechos de las mujeres frente a situaciones que, en muchos casos, involucran circunstancias de enorme complejidad.