Las pausas de hidratación incorporadas durante los partidos del Mundial 2026 comenzaron con un objetivo claro: proteger la salud de futbolistas y árbitros frente a las elevadas temperaturas. Sin embargo, con el correr de los encuentros, estos breves intervalos también se transformaron en un recurso estratégico que varios entrenadores utilizan para modificar el desarrollo de los partidos.
Alrededor de los minutos 22 del primer tiempo y 67 del complemento, el árbitro detiene el juego para permitir que los protagonistas se hidraten. Mientras los jugadores se acercan a beber líquidos y recuperarse físicamente, los cuerpos técnicos aprovechan esos tres minutos para brindar indicaciones tácticas y corregir aspectos del funcionamiento del equipo.
El entrenador de la selección de México, Javier Aguirre, reconoció que esas interrupciones representan una oportunidad para intervenir en pleno partido.
"Si vemos algo que corregir, aprovechamos para dar algún mensaje, destacar alguna acción o llamar la atención sobre situaciones puntuales que están ocurriendo en el juego", explicó el técnico del seleccionado mexicano.
Además del beneficio físico para los futbolistas, las pausas también modifican la dinámica dentro de los estadios. Los hinchas aprovechan esos minutos para ir a los sanitarios, comprar alimentos o comentar el desarrollo del encuentro, mientras la organización difunde mensajes de los patrocinadores oficiales.
No obstante, algunos entrenadores consideran que estas interrupciones comenzaron a extenderse más de lo necesario. El director técnico de Colombia, Néstor Lorenzo, sostuvo que la medida resulta apropiada cuando las temperaturas superan los 30 o 35 grados, aunque advirtió que en algunos casos el tiempo de detención termina desvirtuando el objetivo original.
"Cuando duran tres, cuatro o cinco minutos, la pausa pierde un poco la esencia de la hidratación y pasa a ser otra cosa", señaló el entrenador argentino.
El tiempo exacto de cada interrupción es controlado por el denominado "director de partido" de la FIFA, un integrante de la organización que permanece junto al campo de juego y es el encargado de indicar el momento en que debe reanudarse el encuentro.
Lo que comenzó como una medida destinada exclusivamente a preservar la salud de los protagonistas terminó incorporando un nuevo componente estratégico al fútbol de alta competencia. En un Mundial donde las condiciones climáticas obligan a replantear varios aspectos del juego, las pausas de hidratación ya no solo sirven para recuperar energías: también pueden cambiar el rumbo de un partido.
Publicado en 25 junio 2026 Por Ana María Ospina