La Casa Argentina, emblemática residencia universitaria integrada en la Cité Internationale Universitaire de París, se convirtió en el epicentro de un conflicto político y cultural que derivó en la renuncia de su director. Designado en 2024, Santiago Muzio culminó su mandato envuelto en denuncias por discriminación, censura ideológica y uso partidario de las instalaciones públicas.
Controversia por símbolos y espacios comunes
El malestar comenzó a gestarse desde el inicio de su administración, cuando Muzio mandó a instalar una imagen de la Virgen de Luján en la recepción, justificando ante los inquilinos que sus colores celeste y blanco «representan al Estado argentino». La medida generó fricciones debido a la naturaleza laica de la institución universitaria francesa.
Exresidentes señalaron a RFI que cualquier intento de manifestación plural era bloqueado o retirado, como ocurrió con un pequeño Buda que habían colocado en la sala de usos comunes, el cual fue eliminado sin explicaciones previas.
La tensión escaló con la prohibición de conmemoraciones oficiales, como el acto por el Día Nacional de la Memoria previsto para el 24 de marzo. Mientras las autoridades locales alegaban que no se permitían actividades políticas en el edificio, los estudiantes denunciaron que simultáneamente se facilitaba el salón principal —rebautizado como «Salón de Honor» y sometido a estrictas reservas— para encuentros herméticos de agrupaciones vinculadas a la extrema derecha francesa, como La Cocarde étudiante.
Alineamiento ideológico y denuncias de hostigamiento
Las afinidades del exdirector no pasaron desapercibidas. Días antes de su salida, Muzio declaró a un medio francés que su objetivo era «liberar a la Casa Argentina de la ideología woke», un perfil coherente con su paso previo por la dirección de la sede madrileña del ISSEP, la escuela fundada por la política ultraderechista Marion Maréchal.
Estudiantes y becarios relataron un clima de hostigamiento y vigilancia ideológica en el día a día. Dafne Pugliese, violinista becada y exresidente, aseguró que su entrevista obligatoria con el director dio un giro hostil al mencionar su procedencia del partido bonaerense de La Matanza. Según testimonios de la comunidad estudiantil, en la residencia se instaló una atmósfera donde «había que pasar desapercibido» y temer represalias institucionales, señalando casos de traslados forzados a otras residencias bajo argumentos administrativos cuestionados por los afectados.
La salida de Muzio abre ahora un interrogante sobre el futuro institucional de la residencia y la normalización de la convivencia entre los estudiantes argentinos en la capital francesa.
Fuente: Yesica Brumec